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El anillo
Cuento de Elena Garro: El anillo
EL ANILLO
Elena Garro (México, 1916-1988)
(cuento)
Siempre fuimos pobres, señor, y siempre fuimos desgraciados, pero no tanto como ahora en que la congoja campea por mis cuartos y corrales. Ya sé que el mal se presenta en cualquier tiempo y que toma cualquier forma, pero nunca pensé que tomara la forma de un anillo. Cruzaba yo la Plaza de los Héroes, estaba oscureciendo y la boruca de los pájaros en los laureles empezaba a calmarse. Se me había hecho tarde. “Quién sabe qué estarán haciendo mis muchachos”, me iba yo diciendo. Desde el alba me había venido para Cuernavaca. Tenía yo urgencia de llegar a mi casa, porque mi esposo, como es debido cuando uno es mal casada, bebe, y cuando yo me ausento se dedica a golpear a mis muchachos. Con mis hijos ya no se mete, están grandes señor, y Dios no lo quiera, pero podrían devolverle el golpe. En cambio con las niñas se desquita. Apenas salía yo de la calle que baja del mercado, cuando me cogió la lluvia. Llovía tanto, que se habían formado ríos en las banquetas. Iba yo empinada para guardar mi cara de la lluvia cuando vi brillar a mi desgracia en medio del agua que corría entre las piedras. Parecía una serpientita de oro, bien entumida por la frescura del agua. A su lado se formaban remolinos chiquitos.
“¡Ándale, Camila, un anillo dorado!” y me agaché y lo cogí. No fue robo. La calle es la calle y lo que pertenece a la calle nos pertenece a todos. Estaba bien frío y no tenía ninguna piedra: era una alianza. Se secó en la palma de mi mano y no me pareció que extrañara ningún dedo, porque se me quedó quieto y se entibió luego. En el camino a mi casa me iba yo diciendo: “Se lo daré a Severina, mi hijita mayor”. Somos tan pobres, que nunca hemos tenido ninguna alhaja y mi lujo, señor, antes de que nos desposeyeran de las tierras, para hacer el mentado tiro al pichón en donde nosotros sembrábamos, fue comprarme unas chanclitas de charol con trabilla, para ir al entierro de mi niño. Usted debe de acordarse, señor, de aquel día en que los pistoleros de Legorreta lo mataron a causa de las tierras. Ya entonces éramos pobres, pero desde ese día sin mis tierras y sin mi hijo mayor, hemos quedado verdaderamente en la desdicha. Por eso cualquier gustito nos da tantísimo gusto. Me encontré a mis muchachos sentados alrededor del corral.
—¡Anden, hijos! ¿Cómo pasaron el día?
—Aguardando su vuelta —me contestaron. Y vi que en todo el día no habían probado bocado.
—Enciendan la lumbre, vamos a cenar.
Los muchachos encendieron la lumbre y yo saqué el cilantro y el queso.
—¡Qué gustosos andaríamos con un pedacito de oro! —dije yo preparando la sorpresa—. ¡Qué suerte la de la mujer que puede decir que sí o que no, moviendo sus pendientes de oro!
—Sí, qué suerte… —dijeron mis muchachitos.
—¡Qué suerte la de la joven que puede señalar con su dedo para lucir un anillo! —dije.
Mis muchachos se echaron a reír y yo saqué el anillo y lo puse en el dedo de mi hija Severina. Y allí paró todo, señor, hasta que Adrián llegó al pueblo, para caracolear sus ojos delante de las muchachas. Adrián no trabajaba más que dos o tres veces a la semana reparando las cercas de piedra. Los más de los días los pasaba en la puerta de “El Capricho” mirando cómo comprábamos la sal y las botellas de refrescos. Un día detuvo a mi hijita Aurelia.
—¿Oye, niña, de qué está hecha tu hermanita Severina?
—Yo no sé… —le contestó la inocente.
—Oye, niña, ¿y para quién está hecha tu hermanita Severina?
—Yo no sé… —le contestó la inocente.
—Oye, niña, ¿y esa mano en la que lleva el anillo a quién se la regaló?
—Yo no sé… —le contestó la inocente.
—Mira, niña, dile a tu hermanita Severina que cuando compre la sal me deje que se la pague y que me deje mirar sus ojos.
—Sí, joven —le contestó la inocente. Y llegó a platicarle a su hermana lo que le había dicho Adrián.
La tarde del siete de mayo estaba terminando. Hacía mucho calor y el trabajo nos había dado sed a mi hija Severina y a mí.
—Anda, hija, ve a comprar unos refrescos.
Mi hija se fue y yo me quedé esperando su vuelta sentada en el patio de mi casa. En la espera me puse a mirar cómo el patio estaba roto y lleno de polvo. Ser pobre señor, es irse quebrando como cualquier ladrillo muy pisado. Así somos los pobres, ni quién nos mire y todos nos pasan por encima. Ya usted mismo lo vio, señor, cuando mataron a mi hijito el mayor para quitarnos las tierras. ¿Qué pasó? Que el asesino Legorreta se hizo un palacio sobre mi terreno y ahora tiene sus reclinatorios de seda blanca, en la iglesia del pueblo y los domingos cuando viene desde México, la llena con sus pistoleros y sus familiares, y nosotros los descalzos, mejor no entramos para no ver tanto desacato. Y de sufrir tanta injusticia, se nos juntan los años y nos barren el gusto y la alegría y se queda uno como un montón de tierra antes de que la tierra nos cobije. En esos pensamientos andaba yo, sentada en el patio de mi casa, ese siete de mayo. “¡Mírate, Camila, bien fregada! Mira a tus hijos. ¿Qué van a durar? ¡Nada! Antes de que lo sepan estarán aquí sentados, si es que no están muertos como mi difuntito asesinado, con la cabeza ardida por la pobreza, y los años colgándoles como piedras, contando los días en que no pasaron hambre”… Y me fui, señor, a caminar mi vida. Y vi que todos los caminos estaban llenos con las huellas de mis pies. ¡Cuánto se camina! ¡Cuánto se rodea! Y todo para nada o para encontrar una mañana a su hijito tirado en la milpa con la cabeza rota por los máuseres y la sangre saliéndole por la boca. No lloré, señor. Si el pobre empezara a llorar, sus lágrimas ahogarían al mundo, porque motivo para llanto son todos los días. Ya me dará Dios lugar para llorar, me estaba yo diciendo, cuando me vi que estaba en el corredor de mi casa esperando la vuelta de mi hijita Severina. La lumbre estaba apagada y los perros estaban ladrando como ladran en la noche, cuando las piedras cambian de lugar. Recordé que mis hijos se habían ido con su papá a la peregrinación del Día de la Cruz en Guerrero y que no iban a volver hasta el día nueve. Luego recordé que Severina había ido a “El Capricho”. “¿Dónde fue mi hija que no ha vuelto?” Miré el cielo y vi cómo las estrellas iban a la carrera. Bajé mis ojos y me hallé con los de Severina, que me miraban tristes desde un pilar.
—Aquí tiene su refresco —me dijo con una voz en la que acababan de sembrar la desdicha.
Me alcanzó la botella de refresco y fue entonces cuando vi que su mano estaba hinchada, y que el anillo no lo llevaba.
—¿Dónde está tu anillo, hija?
—Acuéstese, mamá.
Se tendió en su camita con los ojos abiertos. Yo me tendí junto a ella. La noche pasó larga y mi hijita no volvió a usar la palabra en muchos días. Cuando Gabino llegó con los muchachos, Severina ya empezaba a secarse.
—¿Quién le hizo el mal? —preguntó Gabino y se arrinconó y no quiso beber alcohol en muchos días.
Pasó el tiempo y Severina seguía secándose. Sólo su mano seguía hinchada. Yo soy ignorante, señor, nunca fui a la escuela, pero me fui a Cuernavaca a buscar al doctor Adame, con domicilio en Aldana 17.
—Doctor, mi hija se está secando…
El doctor se vino conmigo al pueblo. Aquí guardo todavía sus recetas. Camila sacó unos papeles arrugados.
—¡Mamá! ¿Sabes quién le hinchó la mano a Severina? —-me preguntó Aurelia.
—No, hija, ¿quién?
—Adrián, para quitarle el anillo.
¡Ah, el ingrato! y en mis adentros veía que las recetas del doctor Adame no la podían aliviar. Entonces, una mañana, me fui a ver a Leonor, la tía del nombrado Adrián.
—Pasa, Camila.
Entré con precauciones: mirando para todos lados para ver si lo veía.
—Mira, Leonor, yo no sé quién es tu sobrino, ni qué lo trajo al pueblo, pero quiero que me devuelva el anillo que le quitó a mi hija, pues de él se vale para hacerle el mal.
—¿Qué anillo?
—El anillo que yo le regalé a Severina. Adrián con sus propias manos se lo sacó en “El Capricho” y desde entonces ella está desconocida.
—No vengas a ofender, Camila, Adrián no es hijo de bruja.
—Leonor, dile que me devuelva el anillo por el bien de él y de toda su familia.
—¡Yo no puedo decirle nada! Ni me gusta que ofendan a mi sangre bajo mi techo.
Me fui de allí y toda la noche velé a mi niña. Ya sabe, señor, que lo único que la gente regala es el mal. Esa noche Severina empezó a hablar el idioma de los maleados. ¡Ay, Jesús bendito, no permitas que mi hija muera endemoniada! Y me puse a rezar una Magnífica. Mi comadre Gabriel, aquí presente, me dijo: “Vamos por Fulgencia, para que le saque el mal del pecho”. Dejamos a la niña en compañía de su padre y sus hermanos y nos fuimos por Fulgencia. Luego, toda la noche Fulgencia curó a la niña, cubierta con una sábana.
—Después de que cante el primer gallo, le habré sacado el mal —dijo.
Y así fue, señor, de repente Severina se sentó en la cama y gritó: “¡Ayúdeme mamacita!”. Y echó por la boca un animal tan grande como mi mano. El animal traía entre sus patas pedacitos de su corazón. Porque mi niña tenía el animal amarrado a su corazón… Entonces cantó el primer gallo.
—Mira —me dijo Fulgencia—, ahora que te devuelvan el anillo, porque antes de los tres meses habrán crecido las crías.
Apenas amaneció, me fui a las cercas a buscar al ingrato. Allí lo esperé. Lo vi venir, no venía silbando, con un pie venía trayendo a golpecitos una piedra. Traía los ojos bajos y las manos en los bolsillos.
—Mira, Adrián desconocido, no sabemos de dónde vienes, ni quiénes fueron tus padres y sin embargo te hemos recibido aquí con cortesía. Tú en cambio andas dañando a las jóvenes. Yo soy la madre de Severina y te pido que me devuelvas el anillo con que le haces el mal.
—¿Qué anillo? —me dijo ladeando la cabeza. Y vi que sus ojos brillaban con gusto.
—El que le quitaste a mi hijita en “El Capricho”.
—-¿Quién lo dijo? —y se ladeó el sombrero.
—Lo dijo Aurelia.
—¿Acaso lo ha dicho la propia Severina?
—¡Cómo lo ha de decir si está dañada!
—¡Hum!… Pues cuántas cosas se dicen en este pueblo. ¡Y quién lo dijera con tan bonitas mañanas!
—Entonces ¿no me lo vas a dar?
—¿Y quién dijo que lo tengo?
—Yo te voy a hacer el mal a ti y a toda tu familia —le prometí.
Lo dejé en las cercas y me volví a mi casa. Me encontré a Severina sentadita en el corral, al rayo del sol. Pasaron los días y la niña se empezó a mejorar. Yo andaba trabajando en el campo y Fulgencia venía para cuidarla.
—¿Ya te dieron el anillo?
—No.
—Las crías están creciendo.
Seis veces fui a ver al ingrato Adrián a rogarle que me devolviera el anillo. Y seis veces se recargó contra las cercas y me lo negó gustoso.
—Mamá, dice Adrián que aunque quisiera no podría devolver el anillo, porque lo machacó con una piedra y lo tiró a una barranca. Fue una noche que andaba borracho y no se acuerda de cuál barranca fue.
—Dile que me diga cuál barranca es para ir a buscarlo.
—No se acuerda… —me repitió mi hija Aurelia y se me quedó mirando con la primera tristeza de su vida. Me salí de mi casa y me fui a buscar a Adrián.
—Mira, desconocido, acuérdate de la barranca en la que tiraste el anillo.
—¿Qué barranca?
—En la que tiraste el anillo.
—¿Qué anillo?
—¿No te quieres acordar?
—De lo único que me quiero acordar es que de aquí a catorce días me caso con mi prima Inés.
—¿La hija de tu tía Leonor?
—Sí, con esa joven.
—Es muy nueva la noticia.
—Tan nueva de esta mañana…
—Antes me vas a dar el anillo de mi hija Severina. Los tres meses ya se están cumpliendo.
Adrián se me quedó mirando, como si me mirara de muy lejos, se recargó en la cerca y adelantó un pie.
—Eso sí que no se va a poder…
Y allí se quedó, mirando al suelo. Cuando llegué a mi casa Severina se había tendido en su camita. Aurelia me dijo que no podía caminar. Mandé traer a Fulgencia. Al llegar nos contó que la boda de Inés y de Adrián era para un domingo y que ya habían invitado a las familias. Luego miró a Severina con mucha tristeza.
—Tu hija no tiene cura. Tres veces le sacaremos el mal y tres veces dejará crías. No cuentes más con ella.
Mi hija empezó a hablar el idioma desconocido y sus ojos se clavaron en el techo. Así estuvo varios días y varias noches. Fulgencia no podía sacarle el mal, hasta que llegara a su cabal tamaño. ¿Y quién nos dice, señor, que anoche se nos pone tan malísima? Fulgencia le sacó el segundo animal con pedazos muy grandes de su corazón. Apenas le quedó un pedazo chiquito de su corazón, pero bastante grande para que el tercer animal se prenda a él. Esta mañana mi niña estaba como muerta y yo oí que repicaban campanas.
—¿Qué es ese ruido, mamá?
—Campanas, hija…
—Se está casando Adrián —le dijo Aurelia.
Y yo señor, me acordé del ingrato y del festín que estaba viviendo mientras mi hijita moría.
—Ahora vengo —dije.
Y me fui cruzando el pueblo y llegué a casa de Leonor.
—Pasa, Camila.
Había mucha gente y muchas cazuelas de mole y botellas de refrescos. Entré mirando por todas partes, para ver si lo veía. Allí estaba con la boca risueña y los ojos serios. También estaba Inés, bien risueña, y allí estaban sus tíos y sus primos los Cadena, bien risueños.
—Adrián, Severina ya no es de este mundo. No sé si le quede un pie de tierra para retoñar. Dime en qué barranca tiraste el anillo que la está matando.
Adrián se sobresaltó y luego le vi el rencor en los ojos.
—Yo no conozco barrancas. Las plantas se secan por mucho sol y falta de riego. Y las muchachas por estar hechas para alguien y quedarse sin nadie…
Todos oímos el silbar de sus palabras enojadas.
—Severina se está secando, porque fue hecha para alguien que no fuiste tú. Por eso le has hecho el maleficio. ¡Hechicero de mujeres!
—Doña Camila, no es usted la que sabe para quién está hecha su hijita Severina.
Se echó para atrás y me miró con los ojos encendidos. No parecía el novio de este domingo: no le quedó la menor huella de gozo, ni el recuerdo de la risa.
—El mal está hecho. Ya es tarde para el remedio.
Así dijo el desconocido de Ometepec y se fue haciendo para atrás, mirándome con más enojo. Yo me fui hacia él, como si me llevaran sus ojos. “¿Se va a desaparecer?, me fui diciendo, mientras caminaba hacia delante y él avanzaba para atrás, cada vez más enojado. Así salimos hasta la calle, porque él me seguía llevando, con las llamas de sus ojos. “Va a mi casa a matar a Severina”, le leí el pensamiento, señor, porque para allá se encaminaba, de espaldas, buscando el camino con sus talones. Le vi su camisa blanca, llameante, y luego, cuando torció la esquina de mi casa, se la vi bien roja.
No sé cómo, señor, alcancé a darle en el corazón, antes de que acabara con mi hijita Severina…
Camila guardó silencio. El hombre de la comisaría la miró aburrido. La joven que tomaba las declaraciones en taquigrafía detuvo el lápiz. Sentados en unas sillas de hule, los deudos y la viuda de Adrián Cadena bajaron la cabeza. Inés tenía sangre en el pecho y los ojos secos.
Gabino movió la cabeza apoyando las palabras de su mujer.
—Firme aquí, señora, y despídase de su marido porque la vamos a encerrar.
—-Yo no sé firmar.
Los deudos de Adrián Cadena se volvieron a la puerta por la que acababa de aparecer Severina. Venía pálida y con las trenzas deshechas.
—¿Por qué lo mató, mamá?… Yo le rogué que no se casara con su prima Inés. Ahora el día que yo muera, me voy a topar con su enojo por haberlo separado de ella…
Severina se tapó la cara con las manos y Camila no pudo decir nada.
La sorpresa la dejó muda mucho tiempo.
—¡Mamá, me dejó usted el camino solo!…
Severina miró a los presentes. Sus ojos cayeron sobre Inés, ésta se llevó la mano al pecho y sobre su vestido de linón rosa, acarició la sangre seca de Adrián Cadena.
—Mucho lloró la noche en que Fulgencia te sacó a su niño. Después, de sentimiento quiso casarse conmigo. Era huérfano y yo era su prima. Era muy desconocido en sus amores y en sus maneras… —dijo Inés bajando los ojos, mientras su mano acariciaba la sangre de Adrián Cadena.
Al rato le entregaron la camisa rosa de su joven marido. Cosido en el lugar del corazón había una alianza, como una serpientita de oro y en ella grabadas las palabras: “Adrián y Severina gloriosos”.
Comparto el mensaje que Chimamanda Adichie mes transmitió a través del video, un video que mantiene una temática de libertad, una libertad de pensamiento que puede ser adquirida de muchas formas, en su caso y en el mío por la literatura, esta libertad de pensamiento que la literatura puede proveerte es esencial para dejar atrás los peligros de una historia en singular que trae consigo los estereotipos, sin embargo, a pesar de concordar en este aspecto, hay un elemento que realmente me gustó, pues ella no siente lástima alguna por las personas que viven bajo esta única historia, ni ningún sentimiento que hagan diferencia entre un tercero y tú, en lugar de sentir esto simplemente comprende la situación de la persona y no pretende nada más que mostrarle su historia, no habla siquiera de decirle que lo que cree está mal, sino "incompleto", este término me parece adecuado para describir la condición de una sola perspectiva acerca de algo, puesto que tu ignorancia de aquello, a pesar de que tengas más probabilidades de conocer el tema mejor, no significa que no sea cierto, pero tampoco que el otro no conozca tu historia, significa que no está dispuesto a creerte o que deliberadamente ha optado por creer en lo que cree, si no que probablemente no ha tenido alguien que le cuente otra parte de la historia.
ResponderEliminarChimamanda Adichie habla sobre como solo tenemos una versión de las cosas y como siempre pensamos que todo es así porque es lo único que conocemos o lo único que nos han mostrado. En la literatura a veces vemos solo una historia desde el punto de vista de un personaje, desde donde te lo quiere mostrar el autor, sin embargo nunca pensamos que es lo que creen o piensan los demás personajes, o cual sería en todo caso, su versión. Sería enriquecedor para la lectura no quedarnos con lo que nos dicen sino ver más allá y tratarlo de evaluar desde otros puntos de vista.
ResponderEliminarEl discurso de Chimamanda Adichie mencionó un concepto muy importante y es el hecho del que todos estamos con la misma mentalidad en lo que se refiere a los libros, caemos en el mismo cliché, en que tengan las mismas costumbres y tradiciones cuando lo más interesante es salirte de tu burbuja y experimentar nuevas lecturas, que los personajes tengan diferentes maneras de hacer las cosas, diferente carácter y nuevas historias y aventuras llamativas para los lectores.
ResponderEliminarEs importante saber sobre diferentes culturas hacernos cultos para no caer en la ignorancia y esto es lo que nos trata de decir el discurso, muchas veces juzgamos sin saber y es porque nos hace falta la sabiduría, y como dice Chimamanda “Cuando rechazamos la única historia, cuando nos damos cuenta de que no hay una sola historia sobre ningún lugar, recuperamos un tipo de paraíso” Hay que experimentar historias diferentes que nos pueden hacer sentir en nuestro tipo de paraíso.
Chimamanda Adichie: El peligro de una sola historia. ¿Cómo se percibe esto en la literatura?
ResponderEliminarEl discurso de esta gran escritora con nacionalidad africana nos muestra una percepción que debemos de optar al analizar obras literarias. La cual es no basarnos en nuestra primera impresión, en los estereotipos, en el único libro y primordialmente en no dejar que se nos impida el paraíso por aceptar solo una historia.
Ya que, existe un peligro inmenso en caer solo en una perspectiva debido a que esta te deja en la ignorancia y en la perdición de conocimiento literario. En las obras podemos relacionar esto con solo tomar en cuenta el punto de vista de un personaje sin haber analizado a los otros, en la comparación de una obra escrita por alguien americano contra un mexicano sobre un tema en particular, leer una historia desde un punto de vista, leer solo el inicio de una obra y no el final, leer las reseñas y comentarios, centrarse solamente en un plano del contenido al analizar una lectura y hasta por crear estereotipos de una historia solo por ver que el escritor es de nacionalidad africana.
En el mundo literario hay un sinfín de historias todas merecedoras de ser conocidas y esparcidas. No todo tiene una sola perspectiva y de tenerla en ese caso no tendríamos los grandiosos géneros literarios. Chimmamanda expresa en unos cuantos minutos como es muy importante estar abiertos a todas las posibilidades, ideas, sueños, aspiraciones, deseos, oportunidades e historias.
Chimamanda dice que tenemos que ver las cosas desde diferentes perspectivas y no sólo quedarnos con una sola y única historia pues esto puede crear estereotipos. Creo que esto puede ser claramente aplicado a litertura: muchas veces nostros leemos un libro y pensamos que así van a ser todos los libros de esta autor/a o todos los libros de ese género, por lo cual si no nos gustó, no leeremos más de ese tipo. Sin embargo no nos tomamos el tiempo de al menos leer 1 más para saber si en serio ese género o autor es o escribe igual en todos los libros, puede que algunos de los muchos libros puedan llamar nuestra atención.
ResponderEliminarChimamanda explica que las mayoría de las personas tiene solamente una perspectiva de las cosas, como un solo punto de vista, en pocas palabras etiquetas, que no nos debemos de dejar llevar por eso porque no es lo correcto, ya que al hacerlo caemos en la ignorancia ¿Por qué? Porque solo tenemos una versión de la historia sin oportunidad de conocer otra. Más que nada se enfoca en la literatura, se tiene solo un tipo de lectura y no sale de ella solo por los autores que la realizan, ya que pueden ser africanos o mexicanos quienes no tienen según "la capacidad", pero podemos descubrir maravillosas lecturas con tal solo buscar y no quedarse encerrado en lo típico. Esta mujer invita a dejarse llevar por nuevas experiencias, ya que un libro diferente puede hacer que cambies radicalmente en tu lectura porque muchas veces criticamos sin saber de que trata, en este caso literalmente juzgar un libro por su portada.
ResponderEliminarLa autora Chimamanda Adichie habla sobre la importancia de no quedarse con la idea de una sola historia, tomar diferentes perspectivas de lo que podemos conocer. Este pensamiento se puede relacionar con la literatura en distintas formas, ya que puede ser aplicado tanto para la historia en sí como para la creación de la obra. Si tomamos en cuenta las historias, podemos ver que la verdad sale a la luz cuando son contadas desde las diferentes perspectivas de los personajes, pues si sólo se ve del lado de uno nos podemos quedar con una versión errónea de lo que en verdad ocurrió. El origen de cada obra literaria es diferente, y precisamente esto es en lo que uno debe reparar: la realidad de muchas épocas y lugares no son representadas por una sola versión de ellos, por lo que no debemos ajustar nuestras ideas a creer que todo es así en el tiempo o lugar del que se habla.
ResponderEliminarLa historia única se ve a través de la literatura cuando crea estereotipos ,del lugar de proveniencia del autor, dando una imagen no errónea sino incompleta. Ya que es un hecho que nosotros somos vulnerables e influenciables ante la versión de una sola postura que se nos presenta en una obra. Por tal motivo, debemos estar dispuestos a ampliar nuestro margen de lectura a nivel internacional para extender nuestra perspectiva al juntar múltiples perspectivas, dejando así la historia única en un plano más lejano. Es decir, de cada obra que leamos se debe adquirir un mensaje que se posteriormente debemos intersectar con los mensajes de otras obras para adquirir finalmente un balance de historias.
ResponderEliminarEl poder que tiene una sola historia es enorme, puede influenciar los pensamientos y las creencias. Pero esto es malo, pues no nos podemos quedar con una sola perspectiva de algo, ya que podemos interpretarlo mal. Tenemos que abrir más ventanas respecto al tema y no encerrarnos con un solo pensamientos. Una sola historia esta presente también en la literatura. Muchas veces la literatura solo cuenta una historia y nos hace creer que así debe de ser. Por ejemplo, Chimamanda Adichie ella de pequeña leía puros libros estadounidenses e ingleses, así que se creo la idea de que en la literatura solo debía de haber personajes blancos con ojos de color. Hasta que leyó libros afroamericanos y su perspectiva cambió. La literatura en sí puede crear un nuevo mundo para los lectores, pero si el mundo es repetido en muchos libros nos quedamos con la idea de que así deben de ser todos los libros. Un ejemplo puede ser en las historias de amor, en casi todas las que he leído siempre hay un final feliz, así que me quedo con esa idea. Pero cuando leo un libro que el final es triste me quedo confundida o aveces enojada, pues yo pensaba que siempre había finales felices en ese tipo de libros. Yo como lectora debo de leer libros más variados para entender que una historia no siempre termina feliz. Así como Chimamanda, debemos de conocer otros tipos de libros y autores para conocer mejor el mundo de la literatura y lo esté puede ofrecernos.
ResponderEliminarChimamanda Adichie dice que tenemos que tener varias perspectivas de las cosas y no solo quedarnos con una o con la que nos dan. Necesitamos slair de lo que nos dicen, investigar más para así saber la historia completa, y no solo una parte que se puede llegar a malentender, porque es lo único que conocemos. Enla literatura, normalmente nos cuenta la historia un personaje y desde su punto de visa, pero no vemos como piensan los demás, o cual es su versión de la historia, solo nos quedamos con la primera versión que nos da el personaje. Necesitamos ver las otras historias, o versiones de ellas, para así tener un conocimiento más amplio.
ResponderEliminarEn su discurso, Chimamanda Adichie menciona que tan peligroso es para una cultura una solo percepción o punto de vista. Ella comenta que la gente asumía su estilo de vida con solo saber su nacionalidad. También comenta que las personas ven a África de una sola manera, no ven mas alla de los estereotipos y las opiniones populares. Cuando era joven, ella ponía en sus historias, personas con tono de piel blanca y ojos azules. Sus personajes eran así, porque es un estereotipo popular de como son los estadounidenses e ingleses. Ella fue victima de los estereotipos y ella también tenia en cuenta los estereotipos de otros países. En la literatura, las costumbres y tradiciones del país donde se desarrolla la historia son mencionadas. Pero estas costumbres son las mas conocidas de ese país, ignorando las que no son famosas, pero igual de importantes. Si la gente no deja de tomar en cuenta estereotipos de las culturas de todo el mundo, jamas se conocerán la verdadera historia de las culturas. Nosotros tenemos que hacer nuestras propias opiniones sin basarnos en las de los demás.
ResponderEliminarLo que Chimamanda Adichie compartió con el público es muy cierto, no es bueno conocer un sólo lado de las cosas, siempre hay que investigar más para así tener una idea más completa y, de esta manera, estar preparado para hacer un comentario que sea correcto.
ResponderEliminarLa importancia de conocer ambos lados se puede aplicar en la literatura, no porque el autor de un libro no sea conocido o el libro haya sido hecho en un país que no se destaca por la literatura significa que sea malo.
No puedes decir que no te gusta un libro si no lo has leído.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarLa autora Chimamanda Adichie nos compartió que es muy importante tener varias perspectivas a cerco de nuestro entorno y no solo quedarnos con una. De esta manera, hay que investigar más a cerca de un concepto y no solo con uno, porque este se podría mal entender o podría ser muy ambiguo. Ella nos explica que de niña, leía libros basados en un personaje con orígenes de raza blanca, como un americano o un británico, hasta que leyó literaturas africanas, su perspectiva cambió. Es por eso que se puede analizar que mediante el origen, etnia, religión, etc de un autor, la perspectiva a cerca del mundo puede cambiar.
ResponderEliminarLa autora Chimamanda Adichie nos compartió que es muy importante tener varias perspectivas a cerco de nuestro entorno y no solo quedarnos con una. De esta manera, hay que investigar más a cerca de un concepto y no solo con uno, porque este se podría mal entender o podría ser muy ambiguo. Ella nos explica que de niña, leía libros basados en un personaje con orígenes de raza blanca, como un americano o un británico, hasta que leyó literaturas africanas, su perspectiva cambió. Es por eso que se puede analizar que mediante el origen, etnia, religión, etc de un autor, la perspectiva a cerca del mundo puede cambiar.
ResponderEliminarEn discurso de Chimamanda Adichie ella menciona que el peligro de una sola historia es básicamente pensar solo de una manera ya sea antes o después de haber hecho el acto, un ejemplo es como pensar que México son solo personas vestidas de sombrero de mariachi o vestidos tradicionales. Pero como ocurre esto en la literatura, a veces las historias no necesariamente tienen solo un rumbo, muchas veces se lo deja a la perspectiva del lector. Esto, a lo que yo entiendo, es un peligro porque siendo lector implica imaginar, pensar más allá de lo que se dice en la historia.
ResponderEliminarEl discurso de una sola historia es uno muy poderoso pues te enseña que todas las historias tienen un poco de opinión incluidas y que esta se puede volver fácilmente en estereotipos peligrosos que pueden afectar culturas enteras. Estas clases de historias también abren lugar para que los estereotipos nos definan como cultura, pues los mexicanos aunque nos guste mucho , somos mas que tacos, chiles, ponchos , sombreros y mariachis, me alegra que estos temas se hablen y discutan en lugares tan poderosos y oficiales como TED
ResponderEliminarChimamanda quiere que la gente no se base en un estereotipo. Esta mal que asumimos como es un cosa por las opiniones de la gente sin en realidad investigar como es. Por otro lado nos dice lo importante de ver una historia desde diferentes perspectivas ya que si solo conocemos una perspectiva estas cociendo una pequeña parte, solo es un punto de vista.Hay que verlo desde diferentes perspectivas para asi tener una idea mas completa y correcta. Entre otras cosas que debemos leer diferentes tipo de literatura y no encerrarnos en algo nadamas para poder concocer el mundo de la literatura que es ofrecido hacia nosotros.
ResponderEliminarel poder de este discurso es impresionante no solo porque te hace reflexionar, si no que te das cuentas que todo lo que ella dice es verdad en cierto sentido. este discurso te llega de muchas maneras no solo lo que ella dijo de áfrica.
ResponderEliminarWow, excelente análisis!
EliminarChimamanda Adichie habla de la literatura de una manera muy peculiar. Ya que ella dice que la literatura esta lleno de estereotipos, cosas que solo personas quieren imaginar y leer. Al pensar un poco me di cuenta de que parte de eso es cierto porque como ella dijo, es muy raro que encuentre alguien un cuento de un niño africano ya que lo único que se ve en las literaturas en un joven blanco con una familia sin problemas. En realidad la literatura se ha ido creando estereotipos por las personas, los lectores ya que ellos juzgan a una obra y hacen ver esa día mala o extraña. Aunque en realidad como ella dice la literatura sirve para compartir algo, es una manera de transmitir un mensaje de formas divertidas y entretenidas.
ResponderEliminarEn este discurso se habla de que cada una de las cosas tienen una historia sin embargo esa historia no se queda en una sola opinion ni en estereotipos es por eso que necesitamos indagar y conocer mas perspectivas de esa historia.
ResponderEliminarEn el tema de la literatura es lo mismo no porque una persona te diga que no le gusta un autor no vas a leer ningún libro de ese autor ya que lo que ella dice es de su opinión y tal vez a ti si te guste así que es mejor no dejarse llevar por el primer comentario y preguntar a mas personas, investigar de que se trata el libro o simplemente arriesgarse a leerlo para poder dar una buena opinion al respecto.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar¿Cómo se percibe esto en la literatura?
ResponderEliminarElla dice que no se debe basarse en una sola versión de la historia porque una te puede hablar que alguien es muy pobre y necesita mucha ayuda, que no tiene nada, pero al ver la otra cara puedes observar que es alguien muy feliz aunque carezca de dinero puede tener mucho amor de parte de su familia o tener todo lo que siempre quiso.
Creo que se aplica en la literatura de la siguiente manera: cuando comentamos un libro las personas pueden tomar diferentes versiones de éste, puede que a ti te guste el libro o no y al encontrarte con alguien que piensa diferente a ti o lo interpretó de manera distinta te hace pensar porqué y creo que es porque esa persona vio la otra cara de la moneda, otra versión la historia.
Chimamanda Adichie comenta la realidad que hay en el mundo, para muchos solamente existe una historia para cada cosa, la que han escuchado toda su vida. Esto no es verdad, pues existen millones de diferentes puntos de vista entre la gente, y se debe de saber que la idea de uno mismo no es la única que existe, y ninguna idea u opinión es correcta.
ResponderEliminarPienso que esto se puede percibir en la literatura cuando alguien está leyendo una novela y tiene una idea de esta obra, como si le gustó o no, si fue buena o mala, correcta o incorrecta. La persona que lee también puede interpretar de cierta forma la trama, y creer que es la correcta, pero puede que alguien más leyó la misma novela y tuvo otra interpretación. El peligro de esta situación puede ser que, a partir de la idea de uno de ellos, esta se propague entre otras personas y todos crean que es la correcta, pero en cuanto escuchan otra interpretación fuera de lo que conocían, pueden quedarse sorprendidos e inclusive reaccionar negativamente. Hay una falta de apertura mental a otras ideas y opiniones que difieren de lo que uno cree o interpreta, un grave error al leer un escrito literario.
Cada autor escribe sus libros a partir de lo que ha visto en su vida. Chimamanda nos cuenta acerca de sus vivencias como escritora africana, y de cómo se dio cuenta de que la gente sólo veía el lado pobre de África, sin tomar en cuenta que era un continente completo con diferentes culturas y economías. Esto es parte de una historia, la única historia de la que se habla. Es malo para una sociedad el que crean en los estereotipos, pues se podría llegar a creer que no hay diversidad y traería un pensamiento racista.
ResponderEliminarEn el video podemos ver cómo incluso los escritores llegan a creer en un sólo punto de vista, ya que toda su vida han crecido con una idea de cómo escribir. Cada escritor nos lleva al mundo que ha creado, y por lo general crean una tendencia de tener un personaje principal y un villano; si se le da una perspectiva diferente, desde el punto de vista del villano, se podrían conocer sus intenciones y motivaciones. De esta manera, se podría entender la forma de actuar de cada parte. En otros géneros de la literatura, puede que no se encuentren divisiones en los personajes, o que no haya personajes, pero se puede ver en el fondo lo que el autor quiere compartir y expresar, que nos vuelve a traer a la idea de que cada autor escribe con base en lo que vivió en su vida.
Chimamanda Adichie habla sobre cómo muchas veces dejamos que los estereotipos de algo nos hagan ignorantes. Muchas veces escuchamos historias o comentarios de ciert lugar o cultura y creemos que eso es todo lo que existe, en este caso, la literatura. Adichie nos comparte su experiencia con la literatura africana, nos explica cómo cuando ella escribió su maestro le Dijo que su novela no era ausencia africana debido a que no cumplía con ciertos requisitos como lo es la pobreza, hambre, etc.
ResponderEliminarDe este video pude darme cuenta que esto es muy cierto y nos sucede muchas veces. Creo que en la literatura esto sucede siempre en los Best selles principalmente, consideró que muchas veces se tiene que seguir una plantilla para que el libro sea vendido y tenga fama pero es importante darnos cuenta que no esto no debe ser así ya que cada autor se inspira para escribir con otros cuentos y de su vida personal. Muchas veces el prólogo nos da una pequeña vista de las Fuentes o la historia atrás de la historia pero Nosotos no vemos eso, solo nos enfocamos en una sola historia.
Paola Chee: Los escritores tienen la libertad de inventar sus historias contando las anécdotas que su personaje principal va viviendo. Los escritores tienen la libertad de describir a sus personajes, de narrar los sucesos que van viviendo día con día, etc. Sin embargo hay escritores que en vez de impulsarnos a fomentar los valores que se viven en sus historias, nos fomentan cierta discriminación o estereotipo hacía cierto grupo de personas ya sea por su cultura, edad, forma de pensar, etc.
ResponderEliminarChimamanda nos cuenta en como hay autores que han estereotipado a las personas solamente por una cierta perspectiva que tiene la sociedad. Nos cuenta de como eso va afectando la relación que tenemos con el resto del mundo y como nos van marcando haciéndonos a un lado de la sociedad.
Me pude dar cuenta que es muy necesario en no marcar a las personas solamente por su idioma, lenguaje, cultura, forma de pensar, etc. debido a que puede afectar la dignidad de las personas.
Chimamanda Adichie nos comparte el peligro que puede presentarse al considerar la literatura con los estereotipos que monopolizan la influencia de una sola historia que aplica a las diferentes culturas y sociedades. Ella comenta que desde chica estaba muy apegada a la literatura de los "blancos", y que vivía con dicha perspectiva y estereotipo hasta que conoció la literatura de su cultura africana. Esto la hizo comprender acerca de la realidad que se presenta en nuestro entorno y el peligro que nos acecha al cerrar nuestra mente y considerar los estereotipos que han caracterizado de mala manera a la literatura. Ella nos invita a terminar con dicho monopolio de influencia e historias, a evitar la ignorancia que éste genera y, por ende, abrir nuestra mentes ante distintas perspectivas, culturas, ideologías, que amplían la realidad que conocemos del mundo.
ResponderEliminarMe parece interesante cómo plantea esta idea y cómo es testimonio de dicho problema, que agrava el enriquecimiento amplio y la libertad de influencia dentro del mundo de la literatura, así como generar estereotipos y paradigmas acerca de dichas situaciones presentes en las historia y por consiguiente, distorsionar y sesgar la imagen del mundo y entorno que nos rodea en los diferentes ámbitos y áreas de la vida cotidiana.
En lo personal, me gustó mucho el vídeo y el mensaje que se busca transmitir, ya que provoca una identificación debido a que efectivamente es un problema muy presente y común en la actualidad, en especial dentro del ámbito de la literatura. Sin embargo, también brinda esperanza acerca de cómo ser una persona más abierta y tolerante en lo que a la literatura concierne y, de este modo, combatir todo estereotipo o monopolio de la influencia o la imagen que se tiene en las historias de la literatura.
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ResponderEliminarEn este video se transmite el mensaje de la opresión y los estereotipos predeterminados que tenemos y gracias a eso no dejamos ser libres a los demás y moldeamos cad avez mas a una sociedad cada vez mas cerrada que se determina a pensar de una sola manera.
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